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Quizá ninguna otra innovación tecnológica ha cambiado las condiciones de vida del hombre como lo ha hecho la electricidad. Sin embargo, la energía eléctrica no se encuentra disponible de forma inmediata en la naturaleza. Generalmente, son necesarias tres fases para obtener y hacer llegar al consumidor este complejo producto: (1) la generación; (2) el transporte; y (3) la distribución.
La electricidad se produce en centrales de GENERACIÓN, que pueden utilizar fuentes energéticas renovables (hidráulica, solar, eólica) o no renovables (carbón, petróleo, gas, uranio). Hoy por hoy, este segundo tipo de centrales -térmicas y nucleares- son las predominantes y, desgraciadamente, tienen un fuerte impacto perjudicial sobre el medio ambiente.
Para trasladar la electricidad a los puntos de consumo, se emplean unos tendidos especiales. Cuando hay que recorrer largas distancias, y con el fin de que se produzcan menores pérdidas, la electricidad se transmite en alta tensión mediante gruesos hilos conductores. El desplazamiento a través de redes de alta tensión y a largas distancias recibe el nombre de TRANSPORTE. Una vez cerca del destino, se reduce el voltaje a los niveles adecuados para cada usuario. El tránsito de la electricidad a través de redes de baja tensión y distancias cortas se denomina DISTRIBUCIÓN.

En definitiva, para que se encienda una bombilla al apretar un interruptor, es preciso que una central eléctrica esté generando en ese mismo momento y que las redes de transporte y distribución correspondientes se encuentren en operación. No obstante, debe remarcarse que la explotación del sistema eléctrico reviste una gran complejidad técnica, ya que la electricidad no puede almacenarse de forma rentable y se requiere un mecanismo que iguale, segundo a segundo, la cantidad producida y la demandada.
Al igual que está ocurriendo en el sector de las telecomunicaciones, la industria eléctrica ha sido abierta a las fuerzas del mercado. De forma paulatina, los consumidores podrán elegir la empresa que les suministra su energía eléctrica. Para ello, se crea la figura del comercializador. El cometido de estas nuevas empresas es adquirir la electricidad a los generadores, alquilar las redes de transporte y distribución necesarias y, finalmente, vender al cliente final la energía que precise.
Como se aprecia en el gráfico, la legislación establece un periodo transitorio, de modo que la libertad de elección se irá ampliando desde las grandes industrias hasta los consumidores domésticos. A partir de octubre de 1999, alcanzaron la condición de clientes cualificados aquellos que consumen más de 1 GWh al año y, en julio del 2000, los que reciben el suministro a una tensión superior a 1 kV. En el 2003, todos los clientes tendrán capacidad para escoger empresa comercializadora.

La liberalización del sector eléctrico se ha visto acompañada por la creación de un ente supervisor público: La Comisión Nacional de la Energía. Este organismo tiene como objetivo fundamental velar por la defensa de la competencia y los derechos de los consumidores.
La realidad empresarial del sector eléctrico es bastante desconocida para la mayoría de las personas, puesto que suele pensarse que únicamente existen seis compañías eléctricas en España:
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Cinco grandes empresas de generación y distribución que se agrupan en Unesa. |
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Red Eléctrica de España, que es la propietaria de la red de transporte y que se encarga de su operación. |
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OMEL, sociedad responsable de la gestión económica del mercado eléctrico español. |
Pero lo cierto es que, además de los citados grandes grupos, hay otras muchas empresas eléctricas que han venido cubriendo segmentos nada desdeñables de esta industria:
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En el ámbito de la DISTRIBUCIÓN, existen en España cientos de empresas independientes, que suministran aproximadamente a 700.000 clientes. Una parte significativa de ellas participa en la Asociación de Empresas Eléctricas (ASEME). |
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El número e importancia de las empresas independientes de GENERACIÓN no es menor. Hay muchas compañías especializadas en la producción de electricidad, sobre todo a partir de fuentes energéticas no convencionales. En este sentido, la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) representa a un amplio grupo de firmas de energía minihidráulica, eólica y fotovoltaica. |